“Érase una vez el Ébola” artículo para WWW.THEOBJECTIVE.COM del 3/01/2015

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(Baz Ratner/Reuters)

(Baz Ratner/Reuters)

Érase una vez la niña de la foto. Probablemente padezca de vómitos y diarrea y suponemos que la botella que lleva en la mano ha sido proveída por el personal sanitario y no rellenada con agua del suministro público. Quizás los síntomas han empezado hace días. Pero entre los que tarda la ambulancia en llegar y los que se permanece en retención, ha sido afortunada de ser una niña y no morir antes de entrar. Con suerte, después de varios días ingresada, los médicos concluirán que no tiene Ébola, que simplemente es Malaria, Cólera o incluso menos. Así que podrá irse a su casa tranquilamente, que urgencias es para lo grave. Y si durante su estancia ha sido contagiada por el virus, ya volverá. Su madre, probablemente culpe al gobierno.

Los EEUU, salvaguardas del mundo, envían 4.000 soldados y 1.000 camas, desembolsando por la causa 750 millones de dólares. Supongo que las camas son extremadamente caras, que los soldados duermen en esterillas y que su formación en el ejército está siendo de enorme utilidad para tranquilizar a los miles de contagiados.

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¿Y cómo es Sudáfrica?

South Africa

Creo que la razón de este post es la consecuencia al esfuerzo que me he auto-infligido para dar respuesta a algunas de las preguntas que ya mucho antes de volver, no han parado de venir hacia mi. Así que espero, una vez más, que mis formas no ofendan al sujeto imaginario a quien le recrimino, una vez más, cosas de todos.

¿Y cómo es Sudáfrica?

Supongo que por el tamaño del país, en este caso sería lo mismo que preguntarme: ¿Y como es España, Francia y Bélgica? ¡Pues un montón de cosas diferentes en común y en discordancia! ¿Pero enserio no hay preguntas más concretas en el imaginario de dudas? ¿O es la reacción propia de un desinterés disimulado? En cualquier caso, Sudáfrica es GRANDE, es más verde de lo que pensáis y acostumbra a oler a madera quemada. 

¿Y Johannesburgo está bien?

Sí. Está bien grande y crecido. Se alimenta bien y su familia también está muy bien.

Dejando de lado las tonterías, como en todo, hay cosas que me gustan y cosas que no. 

Me gusta el sol omnipresente, los pájaros que chillan, los atardeceres sin nubes y los amaneceres rosados. Me gusta comer con las manos, viajar en un transporte codo con codo con otras 15 personas, las vistas panorámicas desde cualquier punto de la ciudad, la música desconocida y las casas con piscina y chimenea.

No me gustan las carreteras interminables con poco espacio de arcén para deambular, el escaso transporte nocturno y el excesivo tráfico diario. No me gusta la desconfianza ambulante, el miedo al peligro y lo que aquí consideran embutido. 

 ¿Allí es todo súper barato, no?

Sí. La mayoría de cosas son más baratas que en España. Pero la verdad es que no siento ninguna pena por los gin-tonic de 8 euros que os saquean cada fin de semana en la ciudad. Porque viniendo de una persona que no está cobrando ni un duro por estar aquí, nada es sorprendentemente barato. 

 ¿Y cómo es la vida allí?

Pues podría decir que es una vida con lista de espera (eso que dicen de los países sureños podría ser cierto). Levantarse con el frío matinal quisiera que fuere normal para mi pero sigue siendo una causa perdida. Por lo contrario, irme a dormir antes de las 12 de la noche se ha convertido en una sorprendente realidad. Cenar a las 8 tampoco me inflige ningún problema y tener que recorrer media hora en coche para llegar a cualquier parte, en parte, tampoco; desde que he pasado cuatro años a dos horas de distancia de mi querida universidad (temedme cuando algún día hable sobre la universidad).

¿La gente es maja?

Todavía no he estado en un lugar donde no haya ‘gente maja’. Pero si la pregunta es si son igual de majos que los amigos que acostumbramos a elegir, por supuesto, podría ser equivalente. Pero como no me gusta generalizar, no diré que la gente es amable, sonriente y agradecida.

¿Vivir allí es peligroso?

Vivir nunca es peligroso desde mi punto de vista. Simplemente es vivir. Que haya sitios más propensos a la peligrosidad es otra cosa y que sufras ese peligro otra más diferente todavía. Se me hace bastante difícil abordar este tema. En el tiempo que llevo aquí solo he conocido robos de móviles, cosa que no difiere mucho de la ‘peligrosidad’ de Barcelona. Ahora sí, depende de ‘qué tipo de persona seas’ y en ‘qué ambientes te muevas’ serás más propenso a llamar la atención. En el momento en que pases varias veces por la misma calle en la que están las mismas personas sin hacer nada en concreto y percibas que no sólo te miran, sino que te hablan o incluso te persiguen unos metros, puedes sentir peligro, o al menos pensar en peligro. Esto me ha pasado. Lo otro ya, de momento no.

¿Sigue habiendo racismo?

Los que me conozcan sabrán, que si tengo la opción, prefiero vomitar indignación a desatar violencia arbitraria aunque esto último sea más merecedor para algunos que mi especial dedicación a ellos a través de las palabras. Supongo que también vuelvo a hacer de las mías mezclando temas, personas y momentos. Supongo que vuelvo a suponer. Pero si lo hago es porque me sirve igual que le sirve a un científico matar cien ratas en un día. Quizás razones y objetivos no coinciden en ninguna de las muertes pero el medio es el mismo.

El racismo por miedo y el miedo por racismo son dos cosas muy diferentes y todos estamos bastante informados de ‘quién sufría de qué’ hace un par de décadas. Hoy en día, aparentemente limpios de esta lacra, todavía flota en la superficie el clasismo más sucio bañado en la desconfianza más insensata. 

Unos sueñan con viajar a Mozambique y otros con viajar a Dubai. 

Unos me chocan la mano al enterarse de que me muevo por la ciudad en taxi público (próximamente hablaré de esto) y otros me preguntan si alguien me ha molestado y me advierten con llevar el dinero justo o esconder el móvil. Incluso me han llegado a advertir de que podría contraer tuberculosis viajando con ‘ellos’. Para mí esto es igual de racista que qué alguien me diga que en su país no se pasan todo el día tumbados bebiendo y echando la siesta como en España. Y si hay alguna razón para sentirme ofendida no es porque yo ni si quiera eche la siesta sino porque preferiría escuchar ronquidos a ese tipo de hipocresías. 

Del mismo modo, un blanquito será lo más robable del día para otros racistas. En cuanto el color de piel es el leitmotif para juzgar el nivel de inteligencia y de poder adquisitivo de una persona, sólo tengo una cosa que decir: Esa gente es gilipollas

Visto así aquí hay un montón de gilipollas pero no más de los que podríamos encontrar en cualquier otra parte del mundo. Esto no es cuestión de cultura sino de mentes. Porque me podréis decir que ‘es más probable si tal o menos si pascual’ pero las generalizaciones me las paso por lo más sucio y profundo de mi ser. Y punto. 

Bueno, ¿y cuando vuelves?

El 25 de Octubre de 2014 mi visado llega a su fin y un vuelo saldrá de Johannesburgo conmigo como pasajera. Si todo va como está planeado, a día 26 ya estaré de vuelta al frío peninsular. 

 

Sandton from Randburg, Johannesburg

Maboneng, Johannesburg

Forbes Rd, Home, Johannesburg

Soweto, Johannesburg

Polokwane, Limpopo, Sudáfrica

Township en Mpumalanga, Sudáfrica

Randburg Mall, Johannesburg