Maria Turculeta

PERSONAS

Maria Turculeta estaba pasando la hora entre las cuatro y las cinco de la tarde como de costumbre: sentada en su silla pensando en todo lo que le quedaba por hacer durante la jornada. Pero ese día ya había terminado todas las tareas. Su marido estaba de viaje de negocios y no volvería hasta el día siguiente por la noche. En cuanto Maria Turculeta aceptó que su día había sido completado a una hora tan temprana, por un momento sintió que moría de un ataque de incertidumbre. Y también sintió como toda la basura espacial le atacaba salvajemente en forma de pensamientos propios.

 Si no pienso qué importa. Y si pienso, ¿a quién le importa?

 Se dio cuenta de que conseguir vivir un sueño no tiene porqué incluir la felicidad. Una casa bonita y un marido detallista. Y no pedía más. Fue tan fácil…

 Que tenga nubes de miel en la cabeza no significa que conozca el sabor de la dulzura.

 Maria Turculeta se quedó en blanco durante largo rato. ¡Qué difícil es pensar! ¡Como te envidio, plantita sin nombre!- exclamó.

Maria Turculeta - 1

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