Otra vez

REALIDAD APLICADA

Y entonces hizo con su lengua lo que años atrás consiguió hacer un dentista con la ayuda de un gran alicate y varias venas hinchadas. El mismo dolor, el mismo movimiento en tres puntos. Uno o dos segundos y veinte más de intenso dolor. La muela se deslizó sobre la lengua y las papilas detectaron el sabor a sangre que tanto añoraban. Se mordió el labio para volver a sentir esa sensación, deslizó la lengua entre sus muelas y voilà, otra vez lo consiguió.

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